Castillo del Cid

Fortaleza medieval y antiguo palacio renacentista. Construido sobre una atalaya árabe del s.VIII.

El Castillo del Cid de Jadraque se levanta en la cima del que el filósofo Ortega y Gasset denominó “el cerro más perfecto del mundo”. Enclave estratégico, fue testigo del caminar del Campeador y palacio en tiempos del Cardenal Mendoza. Por su ubicación geográfica, en el Camino Real de Aragón, en el Castillo de Jadraque moraron monarcas castellanos y españoles, desde los Reyes Católicos hasta Felipe V, pasando por Carlos I, Isabel de Valois, Felipe II o Felipe IV, entre otros personajes ilustres.
El Gran Cardenal de España don Pedro González de Mendoza legó el Castillo de Jadraque a su primogénito don Rodrigo al que llamó de Vivar y Mendoza por estar convencido de que su linaje descendía directamente del Cid Campeador y de la importancia del castillo jadraqueño durante toda la Reconquista. En el palacio en que convirtió el Cardenal Mendoza el Castillo de Jadraque habitaron el I Conde del Cid y doña María de Fonseca, señora de Jadraque, y su hija, Mencía de Mendoza.

En 1889, cuando los duques de Osuna, herederos de los Infantados, sacaron a la venta su patrimonio, el pueblo de Jadraque compró su propio castillo por trescientas de las antiguas pesetas. En la segunda mitad del siglo XX se llevó a cabo la más importante recuperación del castillo, devastado por las diversas contiendas históricas, guiados por el cronista José Antonio Ochaita, siendo alcalde de la Villa de Jadraque, Mariano Ormad.

Desde el Castillo de Jadraque se presentan las más imponentes vistas de la Sierra Norte de Guadalajara y del Valle del Henares.

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